sábado, 30 de agosto de 2008
viernes, 29 de agosto de 2008
LA EUCARISTIA FUENTE DE EVANGELIZACIÓN
Como indica el mismo Pablo VI, la evangelización "tiene su arranque durante la vida de Cristo y se logra de manera definitiva por su muerte y resurrección; pero debe continuar pacientemente a través de la historia, hasta realizarse plenamente el día de la Venida final del mismo Cristo" (EN 9); por ello, la Iglesia tiene como deber primero continuar la misión de Jesús y debe apropiarse las palabras de san Pablo, "¡Ay de mí si no evangelizara!" (I Cor 9,16).
La Eucaristía es fuente de evangelización porque ella es, en cierta manera, el "centro del Evangelio", ya que aparece relacionada con la Pascua, como está narrado en los textos de la institución de la Eucaristía (cfr. Mt 26,17-25 y par.), y con los temas más importantes del mismo Evangelio, como la proclamación de la Palabra de Dios, la conversión y la fe, la caridad y la koinonía, la reconciliación y el perdón e, incluso, la vida eterna (cfr. Jn 6; Hech 2,42-46; I Cor 10,14-22; 11,17-26).
La Eucaristía es además la cumbre del itinerario sacramental, pues ella sintetiza y nos remite a las diversas etapas sacramentales: del Bautismo, de la Confirmación, del Matrimonio y del Orden sacerdotal, por medio de las cuales el cristiano va expresando su incorporación al misterio de Cristo y de su Iglesia.
Por esto, la Eucaristía involucra a la Iglesia entera y a cada cristiano, no sólo para avanzar en la configuración con Cristo, sino también para asumir la tarea evangelizadora respecto a los demás, como miembros que somos del Cuerpo Místico de Cristo.
Eucaristía es impulso para la evangelización en este tercer milenio, porque ella no sólo es su centro, sino también fuente que desencadena y promueve toda la acción evangelizadora en el mundo contemporáneo (cfr. NMI 36).
Un aspecto especial lo constituye, ciertamente, la devoción litúrgica y popular a Jesús Sacramentado. Los monumentos del Jueves Santo, la solemnidad de Corpus Christi con sus procesiones, la costumbre de la Visita al Santísimo, la Hora Santa, la adoración de las Cuarenta Horas, los Templos Expiatorios con la exposición continua, la Bendición con el Santísimo, la comunión de los Viernes primeros de mes, la Adoración Nocturna y los Congresos Eucarísticos son, entre muchas otras, expresiones de una fe sencilla y profunda en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, y de un amor entrañable a Aquél que ha querido poner su morada entre nosotros ( Jn 1,14). Es innegable que la tarea evangelizadora de la Iglesia encuentra aquí también, un terreno de purificación y crecimiento excepcional, sobre todo en nuestro tiempo; para que, ante "las tinieblas y sombras de muerte" (Lc 1,79) que envuelven nuestro mundo, la Eucaristía sea, en plenitud, luz y vida para toda la humanidad.
La fuerza evangelizadora de la Eucaristía es tal, que invita al cristiano a entregarse a sí mismo en un compromiso misionero generoso que responda a la situación de cada región y país, pues Jesús al decirnos en la Última Cena: "Hagan esto en memoria mía" (Lc 22,19), no podemos ignorar su invitación a ser, como Él, pan que se parte y comparte, sangre que se derrama para la vida del mundo; de otra manera, la celebración de la Eucaristía, sin compromiso, no seria plenamente "anuncio del Evangelio", como lo advierte san Pablo a la comunidad de Corinto (cfr. 1 Cor 11,1 7-34).
Asimismo, la participación en la Eucaristía es el centro del domingo para todo cristiano. Santificar el día del Señor es un privilegio irrenunciable y un deber que se ha de vivir no sólo para cumplir un precepto, sino como necesidad, en orden a una vida cristiana verdaderamente consciente y coherente (cfr. NMI 36). Por ello, el fomentar la participación en la Eucaristía, especialmente dominical, debe formar parte indispensable de los programas pastorales de la Nueva Evangelización.
jueves, 28 de agosto de 2008
MIRAR COMO JESÚS

Desear a Dios: San Agustín dijo una vez que nuestra vida es un ejercicio del deseo de acercarnos a Dios, de ser capaces de dejar entrar a Dios en nuestro ser. "Toda la vida del cristiano fervoroso —dice— es un santo deseo". "Dios —dice también san Agustín—, es todo lo que deseamos" (cf. Tract. in Iohn., 4). Ojalá que comencemos realmente a desear a Dios, para desear así la verdadera vida, el amor mismo y la verdad. (Benedicto XVI. Audiencia General, 21.2.2007).
Aprender a mirar como Cristo.
<<>terminó un poco tarde, y llegaron retrasados al aeropuerto. Entraron todos con sus boletos y portafolios, corriendo por los pasillos.De repente, y sin quererlo, uno de los vendedores tropezó con una mesa que tenía una canasta de manzanas. Las manzanas salieron volando por todas partes. Sin detenerse, ni voltear para atrás, los vendedores siguieron corriendo, y apenas alcanzaron a subirse al avión...Todos menos uno.
Este se detuvo, respiró hondo y experimentó un sentimiento de compasión por la dueña del puesto de manzanas. Le dijo a sus amigos que siguieran y le pidió a uno de ellos que al llegar llamara a su esposa y le explicara que iba a llegar en un vuelo más tarde. Luego regresó a la terminal y se encontró con todas las manzanas tiradas por el suelo.
Ella, dejando de llorar, asintió con la cabeza. Él continuó diciéndole: “Espero no haber arruinado tu día”. Conforme el vendedor empezó a alejarse la niña le gritó: “Señor...”. Él se detuvo y volteó a mirar esos ojos ciegos. Ella continuó: “¿Es usted Jesús....?” .Él se paró en seco y dio varias vueltas, antes de dirigirse a abordar otro vuelo, con esa pregunta quemándole y vibrando en su alma: “¿Es usted Jesús?”.>>. José Martínez Colin. Radio Oriental. Montevideo-Uruguay.
REFLEXIÓN

ORACIÓN A LA SIERVA DE DIOS MARÍA DEL REFUGIO

Oh Padre Celestial
Dígnate concedernos la gracia insigne
De ver elevada al honor de los altares
A tu Sierva María del Refugio,
Quien para corresponder a los anhelos de su corazón,
Fundó esta Congregación
Destinada a difundir el amor al Santísimo Sacramento,
Mediante la educación cristiana De la niñez y juventud.
Concédenos por su intercesión
La gracia que te pedimos….(se hace la petición)
Te lo rogamos
Por Jesucristo, Nuestro Señor.
Amén.
domingo, 24 de agosto de 2008
EL EVANGELIO DEL DIA
.gif)
Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas".
"Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?".
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".
Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.
Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.
Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".
Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.