miércoles, 14 de mayo de 2008


DATOS BIOGRÁFICOS DE MARIA DEL REFUGIO AGUILAR Y TORRES
Por: Nancy América Pantoja Ramírez

La sierva de Dios Maria Del Refugio Aguilar y Torres, nació el 21 de Septiembre de 1866 en San Miguel de Allende, Guanajuato, México. El 24 de septiembre del mismo año recibió las aguas regeneradoras del bautismo en la parroquia de su natal.

Educada cristianamente por sus padres, desde muy jovencita reveló las bellas cualidades y virtudes de Alegría, Humildad y Caridad.

En 1886 se desposó y tuvo dos hijos. Viuda en 1889, sin descuidar la educación de sus dos hijos, orienta su vida a la causa del Reino.

Nuestro Señor nuevamente la prueba llevándose al cielo a su primogénito, a la edad de tres años.
En su estado de viudez, por inspiración del Espíritu Santo, decidió dedicar su vida exclusivamente al servicio de Dios y la educación de su hija.

Fue ejemplar su entrega en el campo apostólico. Con los pobres ejercitaba las más variadas obras de caridad, preocupándose sobre todo de que vivieran en gracia de Dios. Visitaba a los enfermos, a las viudas, a los niños huérfanos y en su corazón nace el deseo de ser religiosa. Pero debe esperar para que su hija sepa defenderse más en la vida, para realizar su deseo.

Por consejo del Padre Vicente Ma. Zaragoza ingresa como pensionista en la Compañía de María el 7 de enero de 1908. Desea madurar en el silencio y en la oración a los pies de Jesús Sacramentado el camino que debe seguir.

Segura de su voluntad de Dios y debiendo superar grandes obstáculos, comunica al Sr. Arzobispo su decisión, él la anima y bendice, así el 25 de marzo de 1910, fiesta de Encarnación del Señor, FUNDO LA CONGREGACIÓN. A los pocos días inaugura el primer Colegio con el nombre de: “COLEGIO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO”.

Tuvo el consuelo de que su hija se quedara en la congregación y fuera una fuerte columna de ella.
Nuestra Madre fundadora encarna para nosotras en el celo apostólico por la salvación del mundo, haciendo suyas las palabras de Cristo: “HE VENIDO A LA TIERRA A TRAER FUEGO Y CUANTO DESEARÍA QUE YA ESTUVIERA ARDIENDO” (Lc.12.49)

La consideramos COMO MODELO DE ENTREGA, HUMILDAD, RECTITUD Y MUJER DE ORACIÓN, COMO HIJA ESPOSA Y MADRE Y LA TENEMOS PRESENTE EN NUESTRAS ACTIVIDADES.

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